
Cuando era pequeño me encantaba jugar a las máquinas recreativas, era para mi un mundo super divertido donde manejar un personaje de videojuego llegaba a convertirse en todo un reto de unos minutos demostrando tu habilidad, echando los cinco duros de la vuelta del pan en los recreativos mas cercanos a tu casa y llegando a niveles alucinantes para figurar en el top de la máquina y ser el mejor de tu barrio.
Eso sí, la barra de pan llegaba por la mitad y las broncas de tu madre eran de escándalo, pero tu estabas preparado para la pelea ya que el Street Figther con Ryu te había enseñado a esquivar los largos brazos de Dalshim pudiendo medio escapar y ganar la batalla por tiempo evitando un KAO por perfect.