
El monumento en memoria de las víctimas Talaveranas de la banda terrorista ETA se inauguró oficialmente el día 6 de Diciembre del año 2010, día de la Constitución.
El conjunto escultórico se sitúa en la rotonda ubicada en la confluencia de las avenidas Juan Carlos I y Constitución, frente a la Residencia de Mayores 'Virgen del Prado', como recuerdo y homenaje a las víctimas del terrorismo en general y, en particular, a los cuatro talaveranos asesinados por la banda terrorista ETA.
El proyecto, aprobado en su día por el Pleno Municipal, contempla un pedestal de cerámica artística elaborado por diversos artesanos locales, sobre el que se erige la escultura creada y donada por José San Blas (director del Centro Oncológico de Talavera), que simboliza alegóricamente el amparo de los derechos humanos por parte de la Constitución Española. La composición escultórica consiste “en una gran D rodeada por una estructura que la ampara como símbolo de la Constitución y el Estado como garantes de protección de los derechos ciudadanos, pero que no la cierra porque a la postre la libertad es la esencia básica de esos derechos”.
La estructura se completa por unas placas en cerámica con los nombres de las cuatro personas Talaveranas asesinadas por ETA: el guardia civil José Julián Pino Arriero, su esposa María del Carmen Fernández Muñoz y su hija de siete años de edad Silvia Pino Fernández, asesinados el 11 de diciembre de 1987 en el atentado etarra contra el Cuartel de Zaragoza, y el también guardia civil José Ángel de Jesús de Encinas, igualmente asesinado por los terroristas vascos el 20 de agosto de 2000 en la localidad oscense de Sallent de Gállego junto a su compañera Irene Fernández.
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