
El coso talaverano que en la antigüedad fue cuadrado, se encontraba adosado al templo del cual tomó su primer nombre (Plaza de Toros de "Nuestra Señora del Prado"), siendo denominada posteriormente y hasta hoy día "La Caprichosa" por haber sido un capricho del empresario que la rehabilitó. Fue reabierta en 1890 toreando Fernando Gómez "El Gallo". Junto a la Puerta Grande en el interior hay una placa cerámica que reproduce y conmemora este hecho.
La primitiva plaza cuadrada sufrió varias reformas a lo largo del siglo XX; se cambió su forma por la circular y se elevó sus graderíos instalándose palcos. Dan acceso al edificio cinco puertas y diez escaleras de acceso al piso superior, el diámetro del ruedo es de 45 metros.
En esta plaza, el 16 de mayo de 1920, el toro "Bailaor" de la ganadería talaverana de la Viuda de Ortega mató a uno de los mejores toreros de todos los tiempos, José Gómez "Joselito" que aceptó torear en Talavera con motivo de las Ferias de San Isidro, por haber sido su padre quien había reinaugurado la plaza (1890). Todos los años desde este luctuoso suceso, el día 16 de mayo se guarda un respetuoso silencio, en recuerdo de su memoria. Su busto en bronce, se puede admirar en los Jardines del Prado.
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